Un bicentenario de mierda (segunda parte)
Resumen
No podemos olvidar. La memoria es un territorio político, porque contrarresta la narrativa oficial que insiste en borrar lo que no le conviene que recordemos o, que manipula el registro de los hechos que en realidad sucedieron, para imponer una versión que con el tiempo se vuelve “verdad” de tanto repetirla, porque se la han venido legitimando a través de las distintas instituciones, aunque se trate de un cúmulo de mentiras y mitos creados con el propósito de mantener la dominación; así funciona el sistema educativo guatemalteco y todo este tiempo los ricos han sabido que mantenerlo bajo control permite que la sociedad naturalice la injusticia, la opresión y la impunidad.
