Salto al abismo
Palabras clave:
anticorrupciónResumen
El presidente Alejandro Giammattei no entendió que el gobierno de Estados Unidos repetía la historia en la región “bananera”. Con la
célebre frase del presidente Franklin D. Roosevelt: “Somoza puede que sea un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta”, el gobierno
estadounidense le daba un espaldarazo al dictador nicaragüense. Durante la visita del más alto nivel del gobierno del presidente Joe
Biden, encabezada por la vicepresidenta Kamala Harris, —supuestamente— se estrecharon lazos con el gobierno de Guatemala, no
sin antes advertirle a Giammattei que cualquier vulneración a la Fiscalía Especial contra la Impunidad (FECI) traería graves consecuencias. En una región en la que el gobierno estadounidense no puede trabajar con el narcogobernante de Honduras y cuando desconfía aún de las formas del presidente de El Salvador, la cleptocracia guatemalteca le resultaba ser el mal menor, y, por ende, el presidente ungido para recibir el espaldarazo. Cuatro millones y medio de vacunas, un salvavidas para contrarrestar la ineficiencia de un gobierno que sucumbía ante la creciente presión social. En agradecimiento a tan generoso gesto, el presidente Giammattei permite que la fiscal general del Ministerio Público, Consuelo Porras, destituya a Juan Francisco Sandoval, jefe de la FECI y “campeón anticorrupción”, según el gobierno de Estados Unidos.
