De la soberbia al patíbulo político
Palabras clave:
PolíticaResumen
Los pretendidos políticos, arrimados al oficialismo en el Congreso de la República, tanto directivos como adláteres en el hemiciclo,
gustan presentarse ante la población, muy chancles –cachimbiros en realidad–, lucen mueca de patricios y próceres de justicia,
democracia, probidad y ahora celosos de la soberanía. Nada dicen, eso sí, de aquello de país seguro. La población no se va con
la finta, no somos recua. Se les conoce; en realidad se les asume como una variante de esquirol, al servicio de sí mismos. Destilan
cinismo y cáscara dura. Son como una grey corrupta, conspirando en contra de esta deshilachada democracia. La arrogancia, les
ciega, se sueñan imprescindibles. Por eso como merolicos, con apoyo de güizaches, se allanan el camino para veinte años más.
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