El múltiple e incontenible retroceso
Resumen
La semana que recién termina nos mostró con crudeza de qué están hechas las élites políticas y económicas que dominan al
país. Uno tras otro sucedieron hechos que no hacen más que constatar que vivimos en un Estado capturado y cooptado, en
imparable regresión autoritaria. El contubernio entre las élites, grupos de crimen organizado y las estructuras de poder —local
y nacional— configuran redes ilícitas que han instalado en Guatemala una cultura de corrupción e impunidad. Ya es difícil
distinguir la frontera entre institucionalidad estatal y criminalidad, porque la relación se ha vuelto simbiótica. Estamos, para decirlo
en una frase, al borde del Estado-criminal.
