La farsa de la acusación de “auto amparo” contra la CC
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auto amparoResumen
Tras la expulsión de la CICIG, ‘que vino finalmente a Guatemala por insistencia de la administración de Oscar Berger’, se inició
una evidente regresión en el proceso de combate agresivo a la corrupción. La expulsión de la CICIG correspondió claramente a
la voluntad de las élites empresariales, de los representantes del pensamiento conservador y también, obviamente, a la de muchos
de los integrantes de las mafias enquistadas en la cosa pública, que se sintieron –como nunca antes- perseguidos y acosados por esa
Misión de la ONU. Por supuesto, ‘el asunto nunca se sometió al escrutinio del electorado’. De esa manera, utilizando astutamente
las fórmulas republicanas, una persuasiva minoría conservadora impuso su voluntad sobre una mayoría que aunque favorecía tímidamente la permanencia de la controversial institución, se quedó ‘de facto’, sin voz efectiva.
