Depresión post presidencial
Palabras clave:
poder, corrupción, depresión post presidencialResumen
Dentro de una semana, Jimmy Morales ya no será presidente. Ya no habrá comitiva alguna detrás de él. Ya no recibirá las diarias adulaciones de sus asistentes, porque ya no tendrá a esos asistentes. Ya no habrá subordinados que lo elogien y le celebren cada una de sus ocurrencias. Tampoco tendrá a esos subordinados. Y a los periodistas ya no nos interesarán sus disparates de ordinaria irreverencia ni sus ironías baratas de mandamás delirante. Ya no habrá gran aparato de seguridad escoltándolo ni le abrirán paso cuando vaya por la calle. Ya no será el invitado de honor en ninguna parte. De hecho, tal vez ya ni siquiera integre la lista de convocados, salvo de vez en cuando entre los sectores más oscuros de la sociedad. Ya no cortará cintas simbólicas ni recibirá aplausos
falsos de seguidores a sueldo. Ya no lo defenderán tanto los más repugnantes netcenteros. Y así como fue humillado por Donald
Trump (humillación en la que acarreó indignamente a todo el país), habrá muchos a los que sirvió que jamás vuelvan a dirigirle
la palabra, mucho menos llevarlo a sus casas a fastuosas cenas. No habrá universidades que lo convoquen a disertar sobre su
experiencia como mandatario, a no ser que pretendan oír el testimonio de cómo se le mata la esperanza a un país.
Descargas
