Movilizaciones, más que expresiones de hastío
Resumen
La renuncia de la fiscal general es una obligación. El descalabro producido por Porras en el MP no tiene precedente en esa institución. Su actitud complaciente en favor de quienes, por el contrario, deberían ser motivo de la persecución penal, implica un proceso inverso. La subordinación de ella y del Ministerio Público en favor, tanto de los intereses del Ejecutivo (del presidente, en especial), como de grupos de poder promotores de más impunidad, son profundamente regresivos y contravienen, totalmente, los propósitos de esa instancia. Sin embargo, si este objetivo se logra, la ciudadanía movilizada no puede darse como bien librada.
