Mendigos, mediocres y sin vergüenza
Resumen
Cuando el ex presidente James Morales entró, hace poco más de un año, a un hotel citadino para tomar posesión en el Parlacen
al final de su mandato y ganar con ello inmunidad, pensamos que asistíamos a su más deplorable interpretación como payaso.
Insuperable, dijimos. Pero los corruptos guatemaltecos siempre se superan. Del gobierno del obediente cachorro del pacto de
corruptos que negoció para él y su familia la libertad a cambio de dejar un país en ruinas, saltamos a otro agujero negro sin aparente
fondo.
